“La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.”

Miguel de Unamuno
Miguel de Unamuno

filósofo y escritor español

1864-1936

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Significado

El hambre que ningún alimento satisface

Unamuno contrasta dos formas de carencia humana. El hambre física tiene remedio claro: comida. La envidia, en cambio, opera en un nivel más profundo, alimentándose de la comparación permanente con lo ajeno. Quien padece hambre espiritual sufre porque desea ser otro, porque siente que su existencia es inferior a la de quienes lo rodean. Este tormento carece de punto de saturación: aunque se consiga lo envidiado, siempre habrá alguien más que posea algo diferente, algo mejor.

La radicalidad de esta idea reside en que la envidia corrode desde adentro. El hambre material afecta el cuerpo; la envidia destruye la capacidad de hallar sentido en lo propio. Un hombre hambriento busca pan. Un hombre envídioso busca dejar de ser quien es. Por eso el filósofo vasco la considera especialmente perniciosa: porque ataca la aceptación de uno mismo y la dignidad personal.

Esta perspectiva subraya por qué las sociedades modernas, obsesionadas con la comparación social, enfrentan crisis de significado existencial tan profundas.

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