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Significado
Cuando la búsqueda del bien se contamina
Quintiliano advierte que la aspiración legítima hacia la excelencia puede degenerar en una inclinación dañina: lo que empieza como virtud —deseo de perfección, rigor y servicio— puede transformarse en ambición cuando la meta cambia de mejorar al propio protagonismo. La diferencia no está en la energía ni en la habilidad, sino en la orientación moral: la ambición vicia cuando prioriza honores, ventaja o dominio sobre la rectitud y el bien común.
Reto educativo y político en la Roma de Quintiliano
Como maestro de la oratoria, defendía la formación del carácter junto al talento técnico; escribió para ciudadanos que actuaban en plazas públicas donde el estímulo a destacar podía corromper. La frase implica una advertencia práctica: enseñar competencias sin cultivar la intención equivale a sembrar semillas de rivalidad. En términos actuales supone diseñar instituciones y hábitos que canalicen el afán de logro hacia fines compartidos y regulen los excesos personales.
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“Tenía una idea de marketing que todo el mundo odiaba: la decencia es sexy.”
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“No te pongas en el lado malo de un argumento simplemente porque tu oponente se ha puesto en el lado correcto”
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