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Significado
Responsabilidad y aceptación del límite humano
Corneille plantea una tensión clásica entre la acción y la entrega. La frase propone que nuestro compromiso radica en cumplir con lo que está en nuestro alcance, mientras que los resultados finales escapan a nuestro control. Aquello que llamamos "dioses" representa las fuerzas que trascienden la voluntad individual: la fortuna, el destino, las circunstancias impredecibles. Esta visión, característica del dramatismo francés del siglo XVII, refleja una madurez moral: reconocer dónde termina nuestra responsabilidad.
La implicación práctica resulta liberadora. Obsesionarse con el desenlace paraliza; enfocarse únicamente en la ejecución y la integridad del esfuerzo genera paz. No se trata de pasividad, sino de discernimiento. El guerrero debe empuñar la espada con maestría; el artesano perfeccionar su oficio. La aceptación del misterio final no disminuye el deber presente, sino que lo purifica de la ansiedad por controlar lo incontrolable.
Vigencia contemporánea
Hoy, cuando proliferan las obsesiones por resultados y métricas, estas palabras recuperan peso. El escritor escribe, no garantiza lectores. El médico trata con competencia, pero la salud depende de variables múltiples. Asumir esta límite no es resignación sino sabiduría práctica.
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“Al negarnos a aceptar un poder superior inmutable que nos supera, hemos colmado el vacío a golpe de imperativos personales y, súbitamente, nuestra vida se ha vuelto espeluznante.”
“Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.”
“Dios no quiere hacerlo todo, para no quitaros el libre albedrío y aquella parte de la gloria que os corresponde.”
“El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.”
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