“El amor empieza por el cuidado de los más cercanos: los que están en casa.”
Mother Teresa fue una monja y misionera albanesa conocida por su labor humanitaria; fundó congregaciones para atender a los pobres y desamparados y recibió reconocimiento internacional por su compasión y servicio.
1910 – 1997
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
Cuidado como punto de partida
La sentencia desplaza la caridad desde lo espectacular hacia lo cotidiano: la obligación moral empieza con quienes comparten techo y tiempo. Proveniente de alguien que trabajó con los más desposeídos, la idea subraya que la atención concreta —alimentar, escuchar, acompañar— configura el carácter ético. La cercanía no es menor por ser inmediata; al contrario, exige constancia y pequeñas renuncias que forjan hábitos de compasión.De lo doméstico a lo público
Tomar en serio a la familia y al hogar ofrece una base práctica para ampliar la responsabilidad hacia extraños: el cuidado repetido enseña disciplina y sentido de justicia. También existe un riesgo: convertir el deber en exclusivismo y olvidar obligaciones más amplias. La propuesta funciona como principio operativo: cultivar la responsabilidad en lo próximo para que, con coherencia, se traduzca en compromiso con los demás.Frases relacionadas
“Los niños son siempre el símbolo del eterno matrimonio entre el amor y el deseo.”
“El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.”
“¡Cuán querida es de todos los corazones buenos su tierra natal!”
“No podemos modelar a nuestros hijos según nuestros deseos, debemos estar con ellos y amarlos como Dios nos los ha entregado.”
Más frases de Mother Teresa
“La santidad no es un lujo de unos pocos; es un deber sencillo.”
“La santidad no es el lujo de unos pocos; es simplemente un deber…”
“El milagro no es que hagamos este trabajo, sino que estamos dispuestos a hacerlo.”
“Toquemos a los moribundos, a los pobres, a los solitarios y a los no deseados según las gracias que hemos recibido, y no tengamos vergüenza ni seamos lentos para hacer el trabajo humilde.”
“La mayor enfermedad hoy en día no es la lepra ni la tuberculosis, sino el sentimiento de no ser querido.”