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Significado
La aceptación como acto de amor
Goethe toca aquí una tensión fundamental de la paternidad: el choque entre las expectativas que proyectamos en nuestros hijos y la realidad de quiénes son realmente. Mientras que la educación moldea aspectos importantes de su carácter, existe un núcleo irreducible en cada persona que no responde a nuestros planes. El filósofo alemán propone abandonar la ilusión de control total y reconocer que cada hijo llega con su propia naturaleza, talentos y limitaciones que debemos aprender a honrar.
Implicaciones prácticas
Esta perspectiva tiene consecuencias profundas. Significa soltar la rigidez de nuestros sueños para ellos: el hijo que no será científico, la hija que no aspira a ser ejecutiva. El afecto verdadero surge cuando aceptamos sus particularidades en lugar de luchar contra ellas. No implica negligencia, sino presencia atenta y amor sin condiciones. La paternidad se transforma así en un acto de humildad: reconocer que nuestro trabajo fundamental es estar cerca, apoyar sus inclinaciones genuinas y permitir que se conviertan en quiénes ya son, no en quiénes imaginamos que deberían ser.
Frases relacionadas
“Los niños son siempre el símbolo del eterno matrimonio entre el amor y el deseo.”
“El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.”
“¡Cuán querida es de todos los corazones buenos su tierra natal!”
“El hacer el padre por su hijo es hacer por sí mismo.”
Más frases de Goethe
“Saber no es suficiente, debemos aplicar. Desear no es suficiente, debemos hacer”
“Pensar y obrar, obrar y pensar es la suma de toda sabiduría”
“Con el conocimiento se acrecientan las dudas”
“La creencia no es el principio, sino el fin de todo conocimiento”
“No hay nada mas espantoso que la ignorancia activa”