Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
La infancia como símbolo de la vida misma
Wilde propone aquí una idea provocadora: los niños representan la confluencia de dos fuerzas aparentemente opuestas. El amor, entendido como el acto de crear y proteger; el deseo, como la pasión que impulsa esa creación. Un hijo es el resultado tangible donde ambas dimensiones coexisten sin contradicción. No surge del cálculo racional, sino de esa mezcla de entrega emocional y vitalidad que caracteriza el acto procreativo. El pensador irlandés los convierte así en un símbolo vivo de cómo lo más humano requiere de ambos ingredientes.
Implicaciones de la metáfora
La cita trasciende lo biológico. Wilde sugiere que la infancia encarna una verdad universal: la vida plena existe en la tensión entre lo que amamos y lo que queremos. Los niños, precisamente por su inocencia y su capacidad de sorpresa, reflejan esa unidad que los adultos tendemos a fragmentar. Representan la posibilidad de que lo sagrado y lo carnal, lo tierno y lo vital, puedan existir simultáneamente sin que uno anule al otro.
Frases relacionadas
“Puedes tener el universo, mientras yo tenga a Italia”
“El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte.”
“El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.”
“El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos.”
Más frases de Oscar Wilde
“Yo soy un hombre de gustos sencillos: siempre me conformo con lo mejor”
“La moda es una forma de fealdad tan intolerable que tenemos que cambiarla cada 6 meses”
“En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza”
“El único deber que tenemos con la historia es rescribirla”
“El escultor piensa en mármol”