“Los niños son siempre el símbolo del eterno matrimonio entre el amor y el deseo.”

Oscar Wilde
Oscar Wilde

dramaturgo y novelista irlandés

1854-1900

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Significado

La infancia como símbolo de la vida misma

Wilde propone aquí una idea provocadora: los niños representan la confluencia de dos fuerzas aparentemente opuestas. El amor, entendido como el acto de crear y proteger; el deseo, como la pasión que impulsa esa creación. Un hijo es el resultado tangible donde ambas dimensiones coexisten sin contradicción. No surge del cálculo racional, sino de esa mezcla de entrega emocional y vitalidad que caracteriza el acto procreativo. El pensador irlandés los convierte así en un símbolo vivo de cómo lo más humano requiere de ambos ingredientes.

Implicaciones de la metáfora

La cita trasciende lo biológico. Wilde sugiere que la infancia encarna una verdad universal: la vida plena existe en la tensión entre lo que amamos y lo que queremos. Los niños, precisamente por su inocencia y su capacidad de sorpresa, reflejan esa unidad que los adultos tendemos a fragmentar. Representan la posibilidad de que lo sagrado y lo carnal, lo tierno y lo vital, puedan existir simultáneamente sin que uno anule al otro.

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