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Significado
La límite de la razón ante los sentimientos
Unamuno cuestiona aquí la omnipotencia de la lógica. Sostiene que los argumentos racionales carecen de poder cuando se enfrentan a convicciones emocionales profundas. La razón, por sólida que sea, permanece vacía frente a lo que el ser humano siente como verdadero. Un argumento bien construido no convence a quien ama, espera o cree desde las entrañas. Las emociones no responden al debate de ideas porque operan en un registro distinto: el de la necesidad existencial.
Este pensamiento refleja la batalla intelectual del filósofo español contra el racionalismo ilustrado. Para Unamuno, la pretensión de que la razón lo explica todo es una ilusión peligrosa. Los valores afectivos (la fe, la lealtad, el anhelo de trascendencia) gobiernan la vida real mucho más que cualquier silogismo. No afirma que la razón sea inútil, pero reconoce su impotencia ante lo que toca el corazón.
La implicación es inquietante: si las emociones no se vencen con argumentos, ¿cómo dialogamos cuando chocamos en lo profundo? Unamuno plantea una grieta entre el pensamiento y la vida que la modernidad aún no ha cerrado.
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