“Al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino el gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas gastar.”

Miguel de Cervantes
Miguel de Cervantes

escritor español

1547-1616

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Significado

La riqueza como acción, no como posesión

Cervantes apunta a una verdad incómoda sobre el dinero: acumularlo produce una satisfacción superficial y pasajera. La verdadera dicha reside en el uso consciente de los recursos. Un millonario que guarda su fortuna en cajas de seguridad experimenta tan poca felicidad como alguien sin nada. Lo que transforma la riqueza en bienestar es la decisión deliberada de gastarla, pero no de cualquier manera.

El gasto como arte y sabiduría

Aquí radica la sutileza: no todos los gastos generan satisfacción. Derrochar en caprichos, en consumo compulsivo o en lujos vacíos perpetúa la infelicidad. El gasto sabio es otro asunto: invertir en experiencias significativas, en educación, en relaciones, en causas que importan. Cervantes, escritor que conocía tanto la abundancia como la precariedad, sugiere que la riqueza requiere inteligencia para convertirse en valor genuino.

Relevancia actual

En una sociedad obsesionada con la acumulación, esta idea sigue siendo revolucionaria. El dinero es un medio, nunca un fin. Su verdadero propósito emerge solo cuando se gasta con criterio y propósito.

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