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Significado
El Poder del Ejemplo sobre la Palabra
Menandro, dramaturgo ateniense del siglo IV a.C., plantea una verdad incómoda: lo que alguien hace pesa más que lo que dice. Mientras un orador puede construir argumentos brillantes y persuasivos, la coherencia entre sus palabras y sus actos genera una persuasión mucho más profunda. Una persona cuyas acciones reflejan sus principios comunica sin necesidad de retórica elaborada. El público detecta la autenticidad o la contradicción de manera instintiva, casi visceral.
Esta observación toca un aspecto fundamental de la confianza humana. Los comportamientos hablan de quiénes somos realmente, mientras que los razonamientos pueden ser manipuladores, incompletos o deshonestos. Un padre que predica honestidad pero miente frecuentemente pierde credibilidad ante sus hijos más que si guardara silencio. Un líder que dice preocuparse por sus empleados pero toma decisiones que los perjudican genera cinismo irremediable.
En contextos antiguos y modernos, la lección sigue siendo válida: la integridad personal es el argumento más convincente. Esto implica que influir genuinamente en otros requiere alineación entre valores proclamados y conducta observable. No hay discurso capaz de compensar las grietas entre lo que predicamos y lo que practicamos.
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“No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”
“La función esencial de la lisonja es lisonjear a las personas por las cualidades que no poseen.”
“Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.”
“Nadie tan aficionado a secretos como aquel que no hace intención de guardarlos.”
Más frases de Menandro de Atenas
“Quien tiene la voluntad tiene la fuerza”
“En la adversidad una persona es salvada por la esperanza.”
“Quien tiene la voluntad tiene la fuerza.”
“No es vergonzoso nacer pobre, lo es el llegar a serlo por acciones torpes.”
“Bienaventurado el que tiene talento y dinero, porque empleará bien este último.”