“Aquel cuya cabeza está en el cielo no tiene por qué temer poner los pies en la tumba.”
Clérigo y autor teológico inglés, célebre por sus comentarios bíblicos y escritos que han marcado la tradición protestante.
1662 – 1714
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Significado
Horizonte y finitud
Matthew Henry, predicador y comentarista bíblico del siglo XVIII, sugiere que colocar la mirada en lo eterno convierte la muerte en un hecho menos aterrador. La idea no minimiza la pérdida; pone en contraste la esperanza con el miedo cotidiano: cuando la vida tiene un sentido que trasciende los límites temporales, la tumba deja de ser un enemigo absoluto y pasa a ser un tránsito. Esa confianza modifica la relación con la propia mortalidad sin anular la tristeza ni la responsabilidad afectiva hacia quienes quedan.
Vida y acción
En el contexto de la piedad reformada, la frase impulsa una ética práctica: quien vive orientado hacia lo trascendente actúa con mayor libertad moral y disposición al sacrificio. Esa paz ante la muerte suele traducirse en coraje para enfrentar riesgos, en servicio y en desapego de seguridades frágiles. También plantea una tensión: la certeza es útil si se traduce en responsabilidad y no en escapismo o pasividad ante las necesidades presentes.
Frases relacionadas
“Este día que tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno.”
“Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel.”
“La buena noticia es que, aunque caminamos por este valle de la muerte, no tenemos que temer, al menos no por nosotros mismos. Desafortunadamente, no hay manera de evitar por completo el valle; debemos enfrentar la muerte y la evidencia de la maldad que nos rodea. Pero llegará el día... ¡y lo que un día será!”
“Lo bello de ser católica es que esto no es la última vez que veré a mi madre: volveremos a estar juntas; solo hay un periodo en que ella no está aquí, así que no es el sentimiento más desesperado. Es bastante malo, pero no es lo peor.”
Más frases de Matthew Henry
“Todo lo que poseemos pertenece a Dios; sólo tenemos su uso, conforme a la dirección de nuestro gran Señor y para su honra.”
“Y, sin embargo, por demasiado buena que parezca para ser verdad, es una buena noticia, digna de toda aceptación.”
“Más de una tentación peligrosa viene a nosotros con colores finos y alegres, que no son más que flor de piel.”
“La manera de preservar la paz en la iglesia es mantener su pureza.”
“Los fideicomisos públicos no deben depositarse en manos de cualquiera hasta que primero se prueben y se declare que son aptos para el oficio que les está encomendado.”