“No hay nada que pueda pagarse para obtener la ignorancia invaluable que es compañera de la juventud: esas esperanzas infundadas y optimistas, y esa vana confianza que hace la vida feliz.”
Lady Mary Wortley Montagu fue una aristócrata, escritora y viajera inglesa, célebre por las cartas que escribió desde el Imperio otomano como esposa del embajador británico y por introducir en Inglaterra la inoculación contra la viruela.
1689 – 1762
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Significado
La ilusión como motor vital
Mary Wortley Montagu alude a la capacidad de la juventud para vivir sostenida por expectativas llanas y una confianza que no pregunta demasiado. Esa ignorancia preciosa permite proyectar el futuro con ligereza, alimentar esperanzas que no están sometidas al cálculo y disfrutar de una alegría menos contaminada por el peso de la realidad. La formulación valora la inocencia no como error, sino como materia prima de la felicidad cotidiana.Consecuencias y paradojas de crecer
El contexto intelectual del siglo XVIII, en el que Montagu escribió y observó costumbres y descubrimientos, hace resonar la idea con doble filo: adquirir conocimiento trae responsabilidad y, a menudo, mengua de consuelos ingenuos. La lección implica una tensión práctica: ganar perspectiva puede mejorar juicios pero también retirar ciertas fuentes de gozo. Queda la pregunta ética y vital de cuáles certezas conservar y cuáles ilusiones permitir que sigan dando calor a la vida.Frases relacionadas
“El idealismo natural de la juventud es, por desgracia, un idealismo que no siempre ofrece tantos puntos como debería.”
“No hay nada que uno no daría para librarse de la invaluable ignorancia que es compañera de la juventud, de esas esperanzas infundadas y optimistas, y de la vanidad que constituye la felicidad de la vida.”
“La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia”
“La ecología es como el sexo: a cada nueva generación le gusta creer que fue la primera en descubrirlo”
Más frases de Mary Wortley Montagu
“El tiempo no tiene el mismo efecto en la mente que en el rostro: la pasión predominante y la característica más fuerte se vuelven más evidentes cuando uno se aleja de los demás.”
“No hay nada que uno no daría para librarse de la invaluable ignorancia que es compañera de la juventud, de esas esperanzas infundadas y optimistas, y de la vanidad que constituye la felicidad de la vida.”
“Nosotros, los viajeros, nos hallamos en circunstancias muy difíciles: si no decimos nada, se afirma lo que dijeron antes de nosotros, que somos aburridos y que no hemos observado nada; si decimos algo nuevo, se burlan de nosotros por fabulosos y románticos.”
“Nadie debe confiar en su virtud en momentos de necesidad; la fuerza de ésta nunca se conoce hasta que se siente, y por ello uno de los primeros deberes es evitar la tentación.”
“Nadie puede negar que la religión es un consuelo para los afligidos, un remedio para los enfermos y, a veces, un freno para los malos; por lo tanto, todo aquel que quiera discutir o burlarse de ella sin ofrecer algo equivalente que deba considerarse un bien común debe ser considerado enemigo.”