“Cuando estás demasiado enfadado y agitado para ver con claridad, es seguro que cometerás errores. No puedes seguir durante años siendo miserable por una situación sin que esta te cambie. Llegas a no soportarte a ti mismo.”
Actriz y comediante estadounidense famosa por su innovador sentido del humor y su trabajo en comedias televisivas; es considerada una de las figuras más influyentes en la historia de la televisión.
1911 – 1989
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Significado
Cuando la ira nubla la mirada
Plantea que la ira y la agitación actúan como un velo sobre la razón: cuando las emociones están a flor de piel es más fácil elegir mal y empeorar las cosas. Añade además una observación sobre el tiempo y el ánimo; el sufrimiento prolongado no solo altera las circunstancias, transforma la forma en que uno se relaciona consigo mismo. La repetición del resentimiento normaliza la autocrítica y desgasta la imagen personal hasta el punto de la incomodidad interna.De la vida pública a lo íntimo
Lucille Ball, figura que combinó éxito profesional y episodios personales muy visibles, habla desde la experiencia de alguien que conoció la exposición y el cansancio emocional. La implicación práctica es clara: frenar reacciones impulsivas, tomar distancia cuando haga falta y atender la propia salud mental antes de que la insatisfacción se vuelva identidad. Reconocer ese desgaste permite recuperar perspectiva y evitar que la amargura defina la vida cotidiana.Frases relacionadas
“El que nunca cambia de opinión, nunca corrige sus errores, nunca será más sabio mañana de lo que lo es hoy”
“El que se pierde es el que encuentra las nuevas sendas”
“Mejorar es cambiar; así que para ser perfecto hay que haber cambiado a menudo.”
“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.”
Más frases de Lucille Ball
“Las cosas dichas por vergüenza o ira rara vez son la verdad; se dicen para herir y lastimar a la otra persona. Una vez dichas, nunca se pueden retractar.”
“Saber lo que no puedes hacer es más importante que saber lo que puedes hacer; de hecho, eso es cuestión de buen gusto.”
“Las personas con infancias felices nunca se exceden; no se esfuerzan ni se afanan. Son moderadas, agradables, queridas y buenos ciudadanos. La sociedad las necesita. Pero el tremendo impulso y la dedicación necesarios para triunfar en cualquier campo —no solo en el espectáculo— a menudo parecen tener sus raíces en una infancia perturbada. No fui una niña no querida ni no deseada, pero me mudaron mucho, y luego la muerte y circunstancias crueles trajeron muchas separaciones dolorosas.”
“Los niños interiorizan la infelicidad de sus padres. Por fortuna, también absorben con la misma facilidad nuestro contento.”
“Esto es lo que aconsejo a cualquier joven actriz que lucha hoy: lo importante es desarrollarte como mujer primero y como artista después. No te prostituirías para conseguir un papel, si estás en tu sano juicio. No serás feliz, hagas lo que hagas, a menos que estés en paz con tu propia conciencia.”