“La fe y la duda se necesitan mutuamente, no como antagonistas, sino trabajando codo con codo para guiarnos hacia lo desconocido.”
Lillian Smith fue una escritora y crítica social del sur de Estados Unidos, conocida por la novela superventas Strange Fruit. Como mujer blanca sureña, defendió públicamente la igualdad racial y de género y trabajó contra la segregación y las leyes de Jim Crow.
1897 – 1966
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Significado
Fe y duda como compañeros
La fe aporta dirección y un marco de sentido; la duda funciona como verificador que depura creencias y evita el dogmatismo. Juntas operan como un motor: la fe impulsa hacia lo desconocido y la duda obliga a comprobar cada paso, corregir errores y afinar el rumbo. Aceptar incertidumbre puede fortalecer la convicción al someterla a prueba; creer sin interrogarse tiende a calcificarse en postura rígida.
Voz desde el Sur y efectos prácticos
Smith provenía del Sur estadounidense y enfrentó estructuras sociales cerradas con escritura y compromiso público, de ahí su preferencia por una convicción vigilante: actuar con principio pero con apertura a la revisión. Esa tensión tiene aplicación práctica en ciencia, política y vida moral: exige coraje para avanzar y humildad para rectificar. El resultado es una actitud que transforma la incertidumbre en herramienta para conocer mejor y obrar con responsabilidad.
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“El reino del conocimiento inmediato o personal es un círculo estrecho en el que se mueven estos cuerpos; el reino del conocimiento adquirido por la fe es tan grande como el universo y tan antiguo como la eternidad.”
“Con el conocimiento se acrecientan las dudas”
“El universo no es solo más extraño de lo que imaginamos, sino que es más extraño de lo que podemos imaginar”
“¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?”
Más frases de Lillian Smith
“La segregación es un mal; no hay forma de vida que pueda deshumanizar tanto al ser humano como la segregación.”
“Nosotros en América —y los hombres en toda la tierra— nos hemos enredado con la palabra «igualdad», que no es aplicable al género humano. Ojalá la olvidáramos. Dejemos de usarla en nuestro país: que se la queden los comunistas. No es apta para quienes lanzan sus sueños por los cielos. Sólo sirve para nivelar a la baja a la humanidad.”
“El corazón humano no se atreve a mantenerse alejado demasiado tiempo de aquello que más lo hirió. Existe un viaje de regreso al sufrimiento del que pocos de nosotros quedamos liberados.”
“Cuando se deja de aprender, se deja de escuchar, de mirar y de hacer preguntas, sobre todo las preguntas nuevas; entonces es tiempo de morir.”