“Los que venden su libertad por seguridad son criaturas comprensibles, aunque lamentables. Los que venden la libertad de otros por riqueza, poder o incluso un momento de respiro merecen sólo el extremo de una cuerda.”
L. Neil Smith es un escritor de ciencia ficción de marcado enfoque libertario y activista político, conocido por novelas como The Probability Broach, Pallas y The Forge of the Elders, varias de las cuales recibieron el Premio Prometeo.
1946
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Significado
Precio personal y comprensión
Propone una distinción moral nítida: hay quienes renuncian a su autonomía a cambio de protección y tranquilidad, y eso se comprende desde el miedo y la supervivencia. Esa conducta aparece como comprensible pero reprobable: acepta la pérdida de libertad como transacción privada, con un coste ético que pesa sobre la dignidad individual. La frase surge desde la tradición libertaria y el pensamiento liberal, donde la libertad individual ocupa un lugar central frente a los sacrificios exigidos por el poder.Traición pública y dureza retórica
La segunda parte marca una línea roja entre autocuidado y traición: comerciar con la libertad de otros por codicia, ambición o alivio temporal recibe una condena feroz y simbólica. La imagen de castigo extremo funciona como advertencia política y moral, y obliga a pensar en la responsabilidad de quienes facilitan la opresión. También plantea una tensión práctica: ¿hasta qué punto cabe justificar la condena pública sin caer en la violencia institucional? Esa tensión es la que hace la frase provocadora y pertinente.Frases relacionadas
“Google, Microsoft y Yahoo deberían desarrollar nuevas tecnologías para eludir los censores del gobierno y las barreras a Internet, pero, en cambio, acordaron guardar las puertas ellos mismos.”
“Poner a la gente a espiar a los demás no es la manera de proteger la libertad.”
“¡Oh libertad, cómo han jugado contigo!”
“Sé muy complaciente con sus virtudes; con sus faltas, algo ciego; deja sus maneras sin restricciones; y pon tu candado — ¡en su mente!”
Más frases de L. Neil Smith
“Un libertario es una persona que cree que nadie tiene el derecho, bajo ninguna circunstancia, de iniciar la fuerza contra otro ser humano, ni de abogar por ella o delegar su iniciación. Los que actúan de forma consistente con este principio son libertarios, aunque no lo sepan; los que no, no lo son, pese a lo que afirmen.”
“Todo hombre, mujer y niño responsable tiene un derecho inalienable, individual, civil, constitucional y humano a obtener, poseer y portar, abierta o clandestinamente, cualquier arma —rifle, escopeta, pistola, ametralladora, cualquier cosa— en cualquier momento y lugar, sin pedir el permiso de nadie.”
“La pobreza es un problema resuelto: todo lo que hay que hacer es abolir los impuestos y las regulaciones que paralizan a los hombres y mujeres inteligentes, capaces y responsables y destruyen su capacidad productiva, y luego hacerse a un lado y ver cómo la economía despega.”
“El crimen violento es un problema resuelto: todo lo que hay que hacer es derogar las leyes que impiden que esos hombres y mujeres inteligentes, capaces y responsables se armen, y el crimen violento se evapora como hielo seco en un caluroso día de verano.”
“La función del gobierno es proveer un servicio; la función de los medios es proporcionar la vaselina.”