“El sionismo fue originalmente una rebelión contra la religión del judaísmo, y la Carta de la OLP era esencialmente secular. Pero, al dejar que el conflicto se pudriera sin resolución, la religión fue absorbida por el ciclo de escalada de la violencia y se convirtió en parte del problema.”
Es una escritora británica experta en religión comparada y miembro del grupo de alto nivel de la Alianza de Civilizaciones.
1944
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Significado
Raíces políticas y laicidad
Originalmente, el movimiento sionista apareció como una respuesta política que cuestionaba la primacía de las autoridades religiosas dentro del judaísmo, buscando un marco nacional moderno y secular. De manera paralela, la carta fundacional de la OLP se articuló desde una lógica política más que confesional, intentando crear legitimidad sobre bases laicas. Armstrong enfatiza ese giro inicial: ambos proyectos fueron, en su génesis, intentos por desplazar la autoridad religiosa del núcleo de la identidad nacional.
Cuando la fe entra en el conflicto
Al prolongarse y enquistarse la contienda, las narrativas religiosas fueron recicladas para justificar recursos violentos y consolidar identidades enfrentadas. La sacralización del territorio y del sufrimiento transforma disputas políticas en conflictos existenciales, y dificulta las concesiones prácticas necesarias para la paz. La lección implícita es que, una vez que la religión se incorpora como actor en el ciclo de violencia, reparar rencores exige desactivar símbolos, reconstruir confianza y separar lo sagrado de lo negociable.
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“Los medios de comunicación occidentales a menudo dan la impresión de que la forma violenta y en orden de batalla de religiosidad conocida como "fundamentalismo" es un fenómeno puramente islámico. Este no es el caso. El fundamentalismo es un hecho global y ha surgido en todas las grandes creencias en respuesta a los problemas de la modernidad. Hay un judaísmo fundamentalista, cristianismo fundamentalista, hinduismo fundamentalista, budismo fundamentalista, sijismo fundamentalista e incluso confucianismo fundamentalista.”
“Pienso que la religión no se trata de creer cosas. Es la alquimia ética. Se trata de comportarse de una manera que te cambia, que te da indicaciones de la santidad y de lo sagrado.”
“La religión es un trabajo duro. Sus percepciones no son evidentes por sí solas y deben cultivarse del mismo modo que hay que desarrollar la apreciación del arte, la música o la poesía.”
“En la ciudad santa de La Meca estaba prohibido cualquier tipo de violencia. Desde el momento en que salían de sus casas, a los peregrinos no se les permitía portar armas, aplastar insectos ni decir una palabra de enojo; era una disciplina que se les presentó como una nueva forma de vida.”
“Pero los seres humanos caemos fácilmente en la desesperación, y desde el principio inventamos historias que nos permitieron situar nuestras vidas en un contexto más amplio, revelar un patrón subyacente y darnos la sensación de que, contra toda la evidencia deprimente y caótica, la vida tenía sentido y valor.”