“De hecho, a veces me inclino a dudar de si algunos hombres consideran a los jóvenes como seres racionales e inteligentes, con mentes capaces de expandirse y talentos formados para ser útiles.”
Cuáquero inglés y reformista de la educación pública que promovió la enseñanza popular mediante métodos y escuelas de bajo costo.
1778 – 1838
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Significado
Juventud y reconocimiento intelectual
Lancaster apunta a una actitud adulta que tiende a subestimar a los jóvenes, tratándolos como si carecieran de razonamiento o de una voluntad formativa. La frase critica esa mirada que niega la capacidad de expansión mental y la posibilidad de que los talentos juveniles se afiancen para un propósito útil. Hay en ella una queja sobre la condescendencia: cuando se niega a alguien la condición de sujeto pensante, se priva también de responsabilidad y aprendizaje auténtico.Educación, autoridad y consecuencias prácticas
Situada en la experiencia de un pedagogo del siglo XIX, la idea habla tanto de métodos escolares como de cultura de poder. Si la sociedad mantiene esa desconfianza, la respuesta suele ser disciplina rígida y desaprovechamiento del potencial creativo. Cambiar la práctica educativa implica otorgar confianza, diseñar formas que desarrollen habilidades y reconocer al joven como interlocutor capaz; de lo contrario, se condena talento a la inacción y se empobrece la vida colectiva.Frases relacionadas
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“Todos están de acuerdo en que el aumento de la educación y de la moral es una gran bendición para la sociedad.”
“Un mal nacional requiere un remedio nacional. No dejen que esto se retrase más: dejen que sus mentes se expandan, libres de todo principio estrecho, y permitan que el bien público sea el único objetivo de sus esfuerzos unidos en Cristo.”
“Muchos miles de jóvenes se han visto privados de los beneficios de la educación, con su moral arruinada y sus talentos irremediablemente perdidos para la sociedad por falta de apoyo, aunque ambas partes han discutido quién debe otorgarlo.”
“Cuando la obediencia a los preceptos divinos sigue el ritmo del conocimiento en la mente de un hombre, ese hombre es un cristiano; y cuando se producen los frutos del cristianismo, ese hombre es un discípulo de nuestro bendito Señor, sea cual fuere la profesión de la religión.”
“A los maestros sinceros de la juventud se les debe apoyar, no con la intención de dictarles, sino para dar fuerza adicional a sus esfuerzos bien intencionados y elevarlos a la consideración pública.”