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Significado
El valor oculto de la educación
Josefina Aldecoa, pedagoga y escritora española, expresa aquí una verdad que solo se revela con el tiempo: el maestro recibe más de sus alumnos de lo que imagina. No se refiere a gratitud o reconocimiento explícito, sino a transformaciones internas. Los niños ofrecen curiosidad genuina, perspectivas frescas, honestidad brutal y la capacidad de sorprenderse ante lo cotidiano. Quien enseña debe aprender a ver el mundo a través de sus ojos.
Una lección sobre reciprocidad
El contexto es crucial: Aldecoa dedicó su vida a la educación y escribía desde esa experiencia vivida. Su reflexión desafía la idea tradicional del maestro como figura unidireccional que transmite conocimiento. En realidad, la relación es profundamente mutua. Los alumnos cambian al educador, lo cuestionan, lo humanizan. Enseñar exige entrega, pero también genera aprendizaje imprevisto.
Implicación actual
Esta perspectiva revalúa la profesión docente. No justifica bajos salarios ni falta de reconocimiento, pero sí señala que quienes eligen la educación acceden a un intercambio inestimable: crecimiento personal a través de otros. Es un llamado a valorar esa profundidad invisible.
Frases relacionadas
“Imperfecto como soy, comencé con hombres y mujeres imperfectos, por un océano sin rutas.”
“Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que paciente la sostiene.”
“El que todo lo juzga fácil encontrará la vida difícil.”
“La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.”
Más frases de Josefina Aldecoa
“La escuela es del Estado, la paga el Estado y eso quiere decir que es de todos, los listos y los tontos, los aplicados y los vagos. Todos tienen derecho a recibir una buena educación.”
“Educad a los niños. Educadlos en la tolerancia, en la solidaridad. Transmitirle lo más importante que tenemos: la herencia cultural.”
“Yo iba a enseñar y al mismo tiempo a aprender.”
“Educar para la convivencia. Educar para adquirir conciencia de la justicia. Educar en la igualdad para que no se pierda un solo talento por falta de oportunidades...”
“-Tienen que comprender -decía Ezequiel- que la moral es otra cosa; está por encima de las religiones. La moral es el resultado de aceptar la verdad y la justicia en todas partes del mundo. Porque la verdad y la justicia no tienen fronteras...”