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Significado
El amor como navegación de fuerzas instintivas
Ortega y Gasset propone una visión donde el deseo sexual no constituye la negación del amor, sino su sustrato energético fundamental. La metáfora del bergantín resulta iluminadora: así como una vela requiere del viento para navegar, el amor precisa de ese impulso carnal para existir y manifestarse. La diferencia radica en la dirección: mientras el instinto empuja ciegamente, el amor canaliza esa potencia hacia objetivos conscientes. No se trata de negar la bestialidad del deseo, sino de reconocerla como material necesario para construir algo más complejo.
Contexto y tensión moderna
Escrito en una época donde predominaba la dicotomía entre cuerpo y espíritu, Ortega desafía esta separación platónica. Su reflexión anticipa debates contemporáneos sobre la integración de sexualidad y sentimiento. La imagen del bergantín es particularmente astuta porque evita tanto el determinismo biológico como el purismo sentimental. El marino no niega el viento ni pretende controlarlo mediante voluntad pura; lo conoce, lo respeta y lo aprovecha.
Implicaciones prácticas
Esta perspectiva cuestiona romanticismos que niegan la sexualidad en nombre del amor elevado, pero también rechaza reduccionismos que ven la pasión como mero apetito. Sugiere que una comprensión madura del amor implica aceptar su origen animal sin confundirlo con su destino.
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“Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo”
“Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”
“La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada”
“Evitemos suplantar con nuestro mundo el de los demás”
“La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático”