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Significado
Cuando la abundancia se vuelve desgaste
José Luis Coll, con su afilado humor, condensa una observación sobre la fragilidad interna de las sociedades: el _exceso de civilización_ —demasiadas comodidades, instituciones inchadas, sofistificación sin anclaje— puede hacerlas vulnerables a su propia caída. La frase funciona como un diagnóstico breve: no es que la técnica o el progreso destruyan por sí mismos, sino que la acumulación de artificios y la pérdida de resiliencia moral y comunitaria dejan a los pueblos expuestos a colapsos rápidos.La coletilla que alivia y perturba
La remate que tranquiliza suena a ironía resignada; su humor apunta tanto al consuelo como a la crítica de la pasividad pública. Históricamente, decadencia y renovación conviven; la línea sugiere una suerte de autocorrección inevitable, pero también alerta sobre la peligrosa comodidad de quien confía en ese destino. Queda, implícita, una llamada a recuperar solidez cívica antes de que la caída sea el único remedio.Frases relacionadas
“Optimista es aquel que cree que todo está bien menos el pesimista; y, pesimista, aquel que cree que todo está mal, excepto él mismo.”
“Si el mundo fuera perfecto, no lo sería.”
“Se conoce como sentido común aquel cuya cualidad, única entre todas, es que todo el mundo lo tiene”
“Decir que los hombres son iguales es tan absurdo como proclamar que lo son las hojas de un árbol”
Más frases de José Luis Coll
“Si es un verdadero amigo, no habrá que perdonarle jamás nada.”
“Un país habrá llegado al máximo de su civismo cuando en él se puedan celebrar los partidos de fútbol sin árbitros.”
“Conceder el perdón es el más alto grado de vanidad o de miedo.”
“Tremendo contraste entre el crepitar del fuego en su comienzo y la paz de la ceniza.”
“A partir de los siete años, todo es decadencia”