“Que los hombres oren y luchen por su propia libertad y, sin embargo, mantengan a otros en la esclavitud, es ciertamente un acto muy inconsistente, además de injusto y, quizá, impío.”
John Jay fue un político y jurista estadounidense, uno de los Padres Fundadores y primer presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos; también actuó como diplomático en Madrid y Londres y negoció el Tratado Jay.
1745 – 1829
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Significado
Coherencia moral y contradicción política
El enunciado denuncia la disonancia entre pedir libertad para uno mismo y privarla a otros, señalando esa actitud como incongruente, injusta y hasta religiosa o moralmente reprochable. La fuerza de la observación reside en señalar que la reivindicación de derechos pierde legitimidad cuando se ejerce selectivamente: la lucha por la autonomía personal queda vacía si se sostiene sobre la servidumbre ajena. Esa incongruencia erosiona la autoridad moral de quienes reclaman libertades.Religión, derecho y urgencia histórica
Como voz pública de la era fundacional estadounidense, Jay emplea lenguaje religioso para criticar la hipocresía de su tiempo: la retórica revolucionaria chocaba con la realidad de la esclavitud. La implicación práctica es clara: un orden político sólo puede llamarse justo si sus principios se aplican universalmente. La reflexión atraviesa lo personal y lo colectivo y obliga a repensar la coherencia entre creencias y actos, condición previa para cualquier reforma legítima.Frases relacionadas
“Todos los hombres tienen iguales derechos a la libertad, a su prosperidad y a la protección de las leyes.”
“Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.”
“La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten. Si un ciudadano tuviera derecho a hacer lo que éstas prohíben, ya no sería libertad, pues cualquier otro tendría el mismo derecho.”
“Dando libertad a los esclavos la aseguramos a los libres.”
Más frases de John Jay
“Percibimos que una gran brecha se ha abierto en los sistemas moral y físico por la introducción del mal moral y físico; cómo o por qué, no lo sabemos; sin embargo, así es, y ciertamente parece apropiado que dicha brecha sea cerrada y se restablezca el orden.”
“Entre las cosas extrañas del mundo, nada parece más extraño que aquellos que persiguen la felicidad renuncien conscientemente al camino justo y tomen uno errado, haciendo con frecuencia lo que ni su juicio aprueba ni prefiere.”
“Los esclavos, aunque sujetos por las leyes de los hombres, son libres por las leyes de Dios.”
“Ningún poder sobre la tierra tiene derecho a nuestra propiedad sin nuestro consentimiento.”