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Significado
Sobre la comparación moral
Rousseau contrapone la modestia y el trabajo honesto con el brillo vacuo del poder, sugiriendo que la respeto social brota más de la conducta cotidiana que de las alianzas con la autoridad. La mujer del leñador o del carbonero simboliza la virtud doméstica: discreta, laboriosa y reconocida por su coherencia moral. Frente a ella, la amante de un príncipe aparece ligada a la corrupción de la corte y a una dignidad prestada que no equivale a integridad.Contexto histórico y consecuencias
En el siglo XVIII esa frase denuncia la hipocresía aristocrática y la desigualdad de estatus: los vínculos con el privilegio no garantizan valor ético. Al mismo tiempo revela tensiones de género, porque la valoración pública se decide por relaciones masculinas y etiquetas sociales. Hoy sigue siendo útil para pensar cómo la reputación se construye y cómo el poder puede confundir prestigio con mérito.Frases relacionadas
“Creo que la gente realmente se casa demasiado; es una lotería, después de todo, y, para una mujer pobre, una felicidad muy dudosa.”
“Un matrimonio por amor era lo único para la felicidad, cuando las partes de algún modo podían permitírselo.”
“¿Cómo puede un hombre respetar a su esposa cuando tiene una opinión despreciable de ella y de su sexo?”
“La mayoría de las mujeres dependen de un hombre para su bienestar.”
Más frases de Jean Jacques Rousseau
“Si la razón hace al hombre, el sentimiento lo conduce”
“Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza”
“Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.”
“Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.”
“La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.”