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Significado
El verdadero valor de nuestros actos
La Bruyere, moralista francés del siglo XVII, distingue entre dos dimensiones de toda acción humana: aquello que la motiva y la actitud con que se ejecuta. Para él, el propósito que nos impulsa determina si una acción tiene mérito genuino o es meramente aparente. Una ayuda prestada por vanidad, por ejemplo, carece de valor moral auténtico aunque produzca un beneficio real.
El desinterés como medida de excelencia
El verdadero perfeccionamiento de nuestros actos surge cuando actuamos sin esperar recompensa, reconocimiento o ventaja personal. El desinterés no implica indiferencia, sino la capacidad de actuar por convicción, compasión o deber, sin contaminar la acción con el cálculo egoísta. Esta perspectiva cuestiona profundamente cómo evaluamos la bondad: no basta hacer lo correcto si buscamos beneficiarnos en el proceso.
Implicación práctica
La cita desafía nuestra tendencia a justificar acciones mediante resultados externos. Un gesto de generosidad motivado por necesidad de aplauso pierde su dignidad, mientras que un acto humilde realizado en silencio alcanza su máxima expresión moral. Bruyere propone que la virtud verdadera existe en el espacio invisible entre intención y acción.
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Más frases de Jean de la Bruyere
“A veces, cuesta mucho más eliminar un sólo defecto que adquirir cien virtudes”
“Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad”
“La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.”
“Hay situaciones en la vida en que la verdad y la sencillez forman la mejor pareja.”
“Los amores mueren de hastío, y el olvido los entierra.”