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Significado
La paradoja de los estados colectivos
La Bruyere captura una asimetría peculiar en el comportamiento social. Cuando la multitud está enfurecida, su energía es visible, medible, casi predecible en su intensidad. Los líderes y observadores pueden calcular la magnitud del furor y esperar a que se agote. Pero la calma presenta un problema inverso: bajo la quietud superficial fermentan tensiones latentes, resentimientos acumulados, inequidades que nadie verbaliza. Esta tranquilidad es engañosa, pues oculta los gérmenes de futuras explosiones.
Implicaciones políticas y sociales
El pensador francés del siglo XVII apuntaba a algo que los gobiernos todavía ignoran: es más fácil gestionar una crisis abierta que prevenir una. Una población explosiva exige respuestas inmediatas. Una población indiferente parece controlada, pero esa apatía puede transformarse de repente en rebelión sin avisos claros. Los sistemas políticos prosperar cuando reconocen que la estabilidad aparente no elimina los problemas, solo los pospone. La verdadera prudencia consiste en sondear permanentemente esa calma, en distinguir entre paz genuina y resignación frágil.
Frases relacionadas
“La capacidad del hombre para la justicia hace posible la democracia, pero su inclinación a la injusticia es lo que la hace necesaria”
“La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.”
“El hombre es un animal político.”
“Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.”
Más frases de Jean de la Bruyere
“A veces, cuesta mucho más eliminar un sólo defecto que adquirir cien virtudes”
“Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad”
“La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.”
“Hay situaciones en la vida en que la verdad y la sencillez forman la mejor pareja.”
“Los amores mueren de hastío, y el olvido los entierra.”