“No quiero que la gente sea muy agradable, pues así me ahorran la molestia de que me tengan que gustar demasiado.”

Jane Austen
Jane Austen

Escritora británica.

1775 – 1817

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Significado

Un antídoto contra la desilusión

Jane Austen, escritora del siglo XIX conocida por su ironía mordaz, expresa aquí una postura cínica pero reveladora sobre las relaciones humanas. Sugiere que la excesiva amabilidad de otros genera una deuda emocional incómoda: si alguien se comporta demasiado bien con nosotros, nos sentimos obligados a corresponder con afecto genuino. Austen prefiere mantener distancia psicológica, evitando la vulnerabilidad que implica desarrollar simpatía real hacia quienes la rodean. La frase captura una estrategia defensiva común: construir barreras antes de ser decepcionados.

El cinismo como protección

Esta observación refleja el mundo de la alta sociedad británica que Austen retrataba, donde las convenciones sociales enmascaraban intereses económicos y egoísmo. La amabilidad performativa era moneda corriente. Al rechazar explícitamente a las personas "muy agradables", la autora reconoce una verdad incómoda: la cordialidad superficial frecuentemente oculta cálculo. Su cinismo no busca ofender, sino protegerse de expectativas emocionales agotadoras.

La cita permanece relevante porque toca un dilema moderno: cómo mantener relaciones sin sacrificar nuestra energía psicológica a intercambios que pueden resultar vacíos o extractivos.

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