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Significado
La brecha entre lo que decimos y lo que hacemos
Jane Austen reconoce aquí una contradicción fundamental en su carácter: mientras que intelectualmente podría argumentar contra el egoísmo, su comportamiento real lo contradecía. Esta distinción es particularmente reveladora viniendo de una escritora que pasó buena parte de su vida reflexionando sobre la moral y las virtudes. Austen no pretende excusarse. Al contrario, admite con claridad que sus acciones revelaban prioridades personales que su razón podría haber cuestionado.
Autocrítica y realismo moral
Lo notable aquí radica en la honestidad brutal. Muchas personas sostienen principios éticos impecables mientras viven de maneras que los contradicen, pero raramente lo verbalizan. Austen desenmascara este fenómeno sin drama ni autocompasión. Sugiere que la brecha entre nuestros ideales proclamados y nuestras decisiones cotidianas es menos una falla moral catastrófica que una característica humana común. Su observación resiste la pretensión de perfección moral, recordando que incluso mentes analíticas brillantes actúan según intereses personales antes que principios.
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“La gente buena duerme mucho mejor por la noche que la gente mala. Por supuesto, la gente mala se lo pasa mucho mejor cuando está despierta”
“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”
“Mi deseo es poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”
Más frases de Jane Austen
“Me maravillo a menudo de que la historia resulte tan pesada, porque gran parte de ella debe ser pura invención.”
“La felicidad en el matrimonio depende enteramente de la suerte.”
“Como se sabe, los negocios pueden dar dinero, pero la amistad raramente lo hace.”
“Nadie se queja de tener lo que no se merece.”
“La mitad del mundo no puede comprender los placeres de la otra mitad.”