“¿Qué produjo esta serenidad divina, no sometida a estados de ánimo ni nublada por la depresión, este perpetuo domingo del corazón? No fue mera buena naturaleza ni el accidente de una organización feliz. Fue más profundo: el perfecto equilibrio resultante de una experiencia cristiana. Fue el hábito de mirar a Dios con amor y al hombre con amor.”
James Freeman Clarke fue un clérigo estadounidense del siglo XIX, destacado por su liderazgo en movimientos religiosos y su influencia en la teología y la educación religiosa en Estados Unidos.
1810 – 1888
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Significado
El rostro sereno
Clarke describe una calma que no depende del temperamento ni de la buena fortuna, sino de una disposición interior formada por la experiencia cristiana. Esa serenidad surge cuando mirar a lo divino y al prójimo se convierte en hábito: una mirada afectiva y constante que regula las pasiones y atenúa las oscilaciones anímicas. El resultado es una paz estable, un “domingo” permanente del corazón que no es evasión, sino un modo de atención sostenida que transforma la sensibilidad.Raíz histórica y efectos prácticos
Como ministro y pensador estadounidense del siglo XIX, Clarke enfatiza la práctica religiosa más que la doctrina abstracta; la fe se prueba en la costumbre de amar. Las implicaciones son éticas y sociales: una disposición así favorece paciencia, perdón y coherencia en la acción. También plantea un desafío: distinguir entre una serenidad activa —que compromete— y una calma pasiva que desconecta. En lo cotidiano, cultivar esa mirada implica ejercicios de atención y práctica moral, no solo buenos deseos.Frases relacionadas
“Mi creencia es que la verdad es verdad hasta que la organizas, y entonces se convierte en mentira. No creo que Jesús enseñara el cristianismo; Jesús enseñaba bondad, amor, preocupación y paz. Lo que les digo a las personas es: no sean cristianos, sean como Cristo. No sean budistas, sean como Buda.”
“El movimiento del alma a lo largo del camino del deber, bajo la influencia del santo amor a Dios, constituye lo que llamamos buenas obras.”
“El primer escalón son los pies, que significan el afecto; porque así como los pies llevan el cuerpo, así el afecto lleva al alma. Así los pies de Cristo traspasados te sirven de escalón para que puedas subir al Costado, donde se te manifestarán los secretos de su corazón”
“No hay nada malo con la paz y el amor. Es muy lamentable que muchos de los seguidores de Cristo parezcan estar de acuerdo.”
Más frases de James Freeman Clarke
“Quien cree en la bondad posee la esencia de toda fe. Es un hombre «de alegres ayeres y de mañanas confiadas».”
“Tenemos muchos políticos en el país, quizá los necesarios. No pido más; pero hay gran diferencia entre el político y el estadista. El político piensa en la próxima elección y en el éxito de su partido; el estadista en la próxima generación y en el bien del país. El estadista desea gobernar, el político se contenta con dejarse llevar. El problema del político, por honesto que sea, es que su objetivo principal es ganar la próxima elección para su partido.”
“No nos atormentemos unos a otros porque no seamos todos iguales, sino creamos que Dios supo mejor lo que hacía al hacernos tan diferentes. Así surgirá la mejor armonía de las aparentes discordias, el mejor afecto de las diferencias, la mejor vida de la lucha, y el mejor trabajo se hará cuando cada uno haga su propia obra y deje que los demás sean y hagan lo que Dios los creó para ser.”
“Debemos ser algo para poder hacer algo, pero también debemos hacer algo para llegar a ser algo. La mejor regla, creo, es esta: si nos resulta difícil hacer el bien, intentemos ser buenos. Si, en cambio, nos resulta difícil ser buenos, intentemos hacer el bien. El ser conduce al hacer, el hacer conduce al ser. Pero por debajo de ambos, como raíz común, está la fe: la fe en Dios, en el hombre, en nosotros mismos, en la superioridad eterna del bien sobre el mal, de la verdad sobre el error, del amor sobre todo egoísmo y todo pecado.”
“La sumisión al deber y a Dios da la más alta energía. Aquel que ha hecho la mayor obra en la tierra dijo que bajó del cielo no para hacer su propia voluntad, sino la voluntad del que lo envió. Quien se alía con Dios está armado con todas las fuerzas del mundo invisible.”