“Para un hombre lleno de un amor grande, verdadero y desinteresado, aun si sólo fuese de una parte, se abren horizontes, posibilidades y caminos que permanecen cerrados y desconocidos para tantos hombres astutos, ambiciosos y egoístas.”
Ivo Andrić fue un escritor yugoslavo galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1961 por su fuerza épica al retratar temas y destinos humanos vinculados a la historia de su país.
1892 – 1975
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
Horizontes interiores
Un corazón ocupado por un amor desinteresado vuelve visible lo que la astucia y la ambición dejan oculto: horizontes de perdón, compromiso y coraje práctico que multiplican opciones vitales. Ese afecto transforma la mirada, hace posible el riesgo por otro, la paciencia creativa y la generosidad que teje apoyos; mientras tanto, la inteligencia calculadora puede cerrar caminos por considerarlos improductivos o peligrosos. La idea sugiere que la fuerza del amor no es solo sentimental, sino operativa: abre rutas éticas y vitales que la eficacia fría no alcanza.
Consecuencias éticas y sociales
Quien escribió desde los pliegues históricos de los Balcanes conocía la fragilidad de las comunidades bajo presiones políticas y morales. Desde ese contexto, la afirmación valora la capacidad del afecto para sostener resistencia, reconstrucción y solidaridad frente a la ambición que fragmenta. Aplicada a la vida pública y privada, implica elegir lealtades y actos que generan posibilidades colectivas, no meras ventajas individuales, y reconocer que la grandeza moral a menudo nace en la atención entregada a un único vínculo.
Frases relacionadas
“El amor y el deseo son las alas del espíritu de las grandes hazañas.”
“Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.”
“Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de vuestra madre.”
“El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.”
Más frases de Ivo Andric
“De todo lo que el hombre erige y construye en su afán de vivir, nada me parece mejor y más valioso que los puentes. Son más importantes que las casas, más sagrados que los santuarios. Pertenecen a todos y son iguales para todos, útiles, siempre construidos con sentido, en el lugar donde se cruzan la mayoría de las necesidades humanas; son más duraderos que otros edificios y no sirven para nada secreto ni malo.”
“Si destruyen aquí, en otro lugar alguien más estará construyendo. ¿Acaso no existen todavía países pacíficos y hombres de buen sentido que conocen el amor de Dios? Si Dios hubiera abandonado a esta desgraciada ciudad de la Drina, seguramente no habría abandonado al mundo entero bajo los cielos. No harían esto para siempre.”
“Una cosa no podía suceder: no podía ser que los hombres grandes y sabios de alma exaltada, que levantaban edificios duraderos por amor a Dios para que el mundo fuera más bello y el hombre viviera en él mejor y más fácilmente, desaparecieran en todas partes y para siempre de la tierra.”
“La ciudad y sus alrededores no eran más que los asentamientos que siempre e inevitablemente surgen alrededor de un importante centro de comunicaciones y a ambos lados de grandes y significativos puentes.”
“La ciudad debía su existencia al puente y brotó de él como de una raíz imperecedera.”