“De todo lo que el hombre erige y construye en su afán de vivir, nada me parece mejor y más valioso que los puentes. Son más importantes que las casas, más sagrados que los santuarios. Pertenecen a todos y son iguales para todos, útiles, siempre construidos con sentido, en el lugar donde se cruzan la mayoría de las necesidades humanas; son más duraderos que otros edificios y no sirven para nada secreto ni malo.”
Ivo Andrić fue un escritor yugoslavo galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1961 por su fuerza épica al retratar temas y destinos humanos vinculados a la historia de su país.
1892 – 1975
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Significado
Puentes como imagen social
Andrić toma la construcción literal y la convierte en metáfora de convivencia: los puentes aparecen como bienes colectivos, útiles y visibles, situados donde confluyen necesidades diversas. Al ponderarlos por encima de viviendas o templos, se subraya su función práctica y pública, así como su capacidad para igualar a quienes los cruzan. Hay en esa visión una ética material: lo valioso es lo que conecta, resiste el paso del tiempo y no sirve a secretos ni a intereses cerrados. El valor reside en lo compartido y en lo transparente.
Trasfondo e implicaciones
Pensada desde la experiencia histórica balcánica, la imagen remite a obras como El puente sobre el Drina, donde la estructura actúa como eje de historia y memoria colectiva. Políticamente sugiere defensa de infraestructuras y espacios comunes frente a la fragmentación; moralmente propone prioridad a lo público sobre lo exclusivo. Construir y proteger puentes equivale aquí a sostener la vida común, la confianza entre extraños y la posibilidad de paso entre mundos contrapuestos.
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“Si destruyen aquí, en otro lugar alguien más estará construyendo. ¿Acaso no existen todavía países pacíficos y hombres de buen sentido que conocen el amor de Dios? Si Dios hubiera abandonado a esta desgraciada ciudad de la Drina, seguramente no habría abandonado al mundo entero bajo los cielos. No harían esto para siempre.”
“Una cosa no podía suceder: no podía ser que los hombres grandes y sabios de alma exaltada, que levantaban edificios duraderos por amor a Dios para que el mundo fuera más bello y el hombre viviera en él mejor y más fácilmente, desaparecieran en todas partes y para siempre de la tierra.”
“La ciudad y sus alrededores no eran más que los asentamientos que siempre e inevitablemente surgen alrededor de un importante centro de comunicaciones y a ambos lados de grandes y significativos puentes.”
“La ciudad debía su existencia al puente y brotó de él como de una raíz imperecedera.”
“No hay edificios que se hayan construido por casualidad, al margen de la sociedad humana donde han crecido y de sus necesidades, esperanzas y comprensiones; así como no hay líneas arbitrarias ni formas sin motivo en la obra de los albañiles. La vida y existencia de cada edificio grande, bello y útil, así como su relación con el lugar donde ha sido erigido, con frecuencia encierra un drama y una historia complejos y misteriosos.”