“Entre el temor de que algo iba a pasar y la esperanza de que todavía no lo haría, no hay mucho más espacio del que uno piensa. En ese espacio estrecho, duro, desnudo y oscuro, muchos de nosotros pasamos nuestras vidas.”
Ivo Andrić fue un escritor yugoslavo galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1961 por su fuerza épica al retratar temas y destinos humanos vinculados a la historia de su país.
1892 – 1975
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Significado
Entre temor y esperanza
Andric fija la existencia humana en un margen mínimo entre el miedo a que algo ocurra y la esperanza de que aún no haya sucedido. Ese ámbito angosto y sombrío sugiere una vida en suspensión: días marcados por la ansiedad, decisiones aplazadas y una sensación de tiempo detenido. Procedente de un contexto histórico de convulsiones y desplazamientos, su observación une lo individual y lo colectivo, mostrando cómo la historia puede condensarse dentro de la experiencia interior.
Consecuencias en la vida diaria
Habitando ese estrecho se producen efectos claros: la voluntad se atrofia, los proyectos se erosionan y la existencia se reduce a esperar. A escala social, la normalización de esa espera facilita la pasividad y la aceptación de condiciones externas. Reconocer esa franja permite imaginar acciones pequeñas pero disruptivas, gestos que devuelven movimiento y devienen respuesta frente al peso de la incertidumbre.
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“Creo que la mayoría de los hombres vive una vida de silenciosa desesperación. En la desesperación, el optimismo es la única solución práctica. La esperanza es práctica. Eliminarla es bastante aterrador. Espero que al menos te dé la opción de vivir.”
“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”
“Hay un pasado que se fue para siempre pero hay un futuro que todavía es nuestro”
“El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños”
Más frases de Ivo Andric
“De todo lo que el hombre erige y construye en su afán de vivir, nada me parece mejor y más valioso que los puentes. Son más importantes que las casas, más sagrados que los santuarios. Pertenecen a todos y son iguales para todos, útiles, siempre construidos con sentido, en el lugar donde se cruzan la mayoría de las necesidades humanas; son más duraderos que otros edificios y no sirven para nada secreto ni malo.”
“Si destruyen aquí, en otro lugar alguien más estará construyendo. ¿Acaso no existen todavía países pacíficos y hombres de buen sentido que conocen el amor de Dios? Si Dios hubiera abandonado a esta desgraciada ciudad de la Drina, seguramente no habría abandonado al mundo entero bajo los cielos. No harían esto para siempre.”
“Una cosa no podía suceder: no podía ser que los hombres grandes y sabios de alma exaltada, que levantaban edificios duraderos por amor a Dios para que el mundo fuera más bello y el hombre viviera en él mejor y más fácilmente, desaparecieran en todas partes y para siempre de la tierra.”
“La ciudad y sus alrededores no eran más que los asentamientos que siempre e inevitablemente surgen alrededor de un importante centro de comunicaciones y a ambos lados de grandes y significativos puentes.”
“La ciudad debía su existencia al puente y brotó de él como de una raíz imperecedera.”