“¡Salvador! enséñame cada día la dulce lección del amor para obedecer; no puede haber lección más dulce que amar a Aquel que primero me amó. La caridad es la verdadera librea de Cristo.”
Hugh Latimer fue un teólogo protestante inglés que se formó en Cambridge, predicó en la universidad y llegó a ser capellán de Enrique VIII; por sus creencias fue encarcelado y finalmente ejecutado como hereje por orden de María Tudor.
1470 – 1555
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Significado
Súplica cotidiana y fundamento moral
La voz adopta la forma de una petición diaria: pedir aprendizaje constante sobre el amor que impulsa la obediencia. Se plantea la obediencia no como mera disciplina externa, sino como respuesta afectiva a un amor previo y gratuito. La idea central sostiene que obedecer resulta dulce cuando brota de una relación recíproca; amar a quien ya amó primero transforma el cumplimiento de normas en gesto agradecido y libre, más cercano a la devoción que a la carga.Identidad visible y consecuencias sociales
Al llamar a la caridad librea de Cristo, Latimer propone que la caridad funciona como señal pública de pertenencia cristiana: un uniforme moral que muestra a quién se sigue. Como figura histórica —predicador reformista del siglo XVI, convertido en mártir— enfatiza la práctica ética sobre la mera apariencia ritual. Implicación: la fe se prueba por obras de amor concretas que configuran la conducta y la comunidad, dejando la doctrina como raíz y la caridad como fruto visible.Frases relacionadas
“Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.”
“Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.”
“No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia.”
“El amor es fe y no ciencia.”
Más frases de Hugh Latimer
“La gota de lluvia hace un agujero en la piedra, no por violencia, sino por caer con frecuencia.”
“¡Ojalá que nuestros prelados fueran tan diligentes en sembrar el grano de la buena doctrina como Satanás lo es en sembrar cizaña y malas hierbas.”
“Sé valiente, Maestro Ridley; hoy encenderemos, por la gracia de Dios, en Inglaterra, una vela que, confío, nunca será apagada.”
“El labrador más pobre está en Cristo en igualdad con el príncipe más grande que exista. Por tanto, que tengan lo suficiente para mantenerse…”
“Hay uno que supera a todos los demás, y es el prelado y predicador más diligente de toda Inglaterra. ¿Queréis saber quién es? Yo os lo diré: es el diablo.”