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Significado
La bondad como fundamento del convivir
Henry F. Amiel, filósofo suizo del siglo XIX, sostenía que la manera en que nos relacionamos con otros personas depende de una actitud previa: la bondad. Esta no opera como un sentimiento vago, sino como un principio activo que genera el tacto, esa capacidad de moverse en las relaciones sociales sin herir, sin imponer. El respeto mutuo aparece entonces como el requisito básico para existir con otros de forma genuina. Sin él, cualquier vínculo se convierte en transacción o lucha de intereses.
La propuesta de Amiel cuestiona una falsa separación entre ética privada y comportamiento público. Vivir bien no significa solo obtener éxito o placer individual, sino desarrollar una sensibilidad hacia quiénes nos rodean. El tacto que surge de la bondad permite ajustar nuestras acciones a las realidades ajenas, reconocer límites, escuchar. En sociedades cada vez más fragmentadas, donde la velocidad erosiona la consideración mutua, esta idea mantiene vigencia: la calidad de nuestra vida colectiva depende de gestos cotidianos de respeto genuino.
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“Creo firmemente que la investigación con células madre es algo ético. Porque no creo que exista nada más ético que la posibilidad de curar enfermedades como el cáncer o el párkinson”
“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”
“Es correcto odiar el pecado, pero no odiar al pecador”
“Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.”
Más frases de Henry F. Amiel
“Mil cosas avanzan. Novecientas noventa y nueve retroceden. Esto es el progreso”
“Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello.”
“El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide.”
“El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón.”
“Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres.”