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Significado
El lenguaje como transformador emocional
Flaubert sugiere que las palabras poseen una capacidad transformadora peculiar: cuando expresamos un sentimiento a través del lenguaje, este se expande y amplifica. La comparación con un rodillo laminador es precisa: así como esa máquina estira y adelgaza el metal sin cambiar su naturaleza fundamental, las palabras extienden nuestras emociones, las hacen más visibles y accesibles, pero también las modifican en el proceso. Lo que antes era un sentimiento íntimo y comprimido en nuestro interior se vuelve más amplio, más pulido, casi irreconocible.
Implicaciones literarias y cotidianas
Esta idea era central para Flaubert, quien dedicaba horas a ajustar cada palabra de sus novelas. Para él, la escritura no era simplemente un reflejo de las emociones, sino un acto de transformación deliberada. El sentimiento crudo jamás coincide completamente con su versión verbal. Cuando contamos una ruptura amorosa, una alegría o una rabia, el relato se estira, gana matices, pierde intensidad en algunos puntos y la gana en otros. Reconocer esto nos vuelve más honestos sobre las limitaciones del lenguaje y más atentos al poder que ejercemos cada vez que hablamos.
Frases relacionadas
“Las palabras son como los rayos de sol: cuanto más concentradas están, más profundamente queman”
“Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos”
“Lo que no se nombra no existe.”
“Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.”
Más frases de Gustave Flaubert
“El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente”
“La necesidad es un obstáculo indestructible; todo lo que sobre ella se lanza se estrella”
“Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.”
“A un alma se le mide por la amplitud de sus deseos, del mismo modo que se juzga de antemano una catedral por la altura de sus torres.”
“Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos.”