Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
El matrimonio como acto de fe repetido
Chesterton propone aquí una paradoja incómoda. Quien se casa dos veces ha experimentado el fracaso del primer matrimonio, y aun así vuelve a creer en la institución. Mientras el primer matrimonio puede fundarse en ilusión, pasión o presión social, el segundo requiere una convicción genuina: la capacidad de apostar por algo que ya le ha fallado. Para el escritor británico, esa reafirmación deliberada revela una fe más profunda que la ingenua confianza del que se casa una única vez.
La idea funciona como crítica velada a quien permanece en el matrimonio por inercia, costumbre o resignación. Chesterton sugiere que el verdadero creyente en la institución es quien elige entrar en ella sabiendo a qué se enfrenta, no quien simplemente hereda sus normas. La implicación más provocadora es que el fracaso puede generar mayor claridad que el éxito inicial. Quien repite la apuesta después de perder comprende mejor en qué consiste realmente el juego.
Frases relacionadas
“Me pregunto si clonar a mi esposa se consideraría bigamia”
“Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame.”
“No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea.”
“Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.”
Más frases de Gilbert Keith Chesterton
“Puedo creer lo imposible pero no lo improbable”
“No hay cosas sin interés. Tan sólo personas incapaces de interesarse”
“La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo.”
“En todo aquello que vale la pena de tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor o de tedio que ha de ser sobrevivido para que el placer pueda revivir y resistir.”
“El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.”