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Significado
Una paradoja sobre la confianza
Chesterton propone una inversión sorprendente de lo que esperaríamos: quien ve el mundo con ojos esperanzadores confía en las capacidades ajenas, mientras que quien desconfía de todo termina refugiándose en su propia fortaleza. El optimista actúa desde la fe en que otros pueden mejorar, aprender, contribuir. El pesimista, convencido de que nada externo vale la pena, solo se fía de lo que puede controlar directamente. Ambas posturas revelan menos sobre la realidad que sobre la estructura interna de quien las sostiene.
Las consecuencias prácticas
Esta observación tiene peso concreto. Un líder optimista delega, desarrolla talento, construye equipos. Un pesimista acumula poder, centraliza decisiones, aísla su influencia. Aunque parezca que el segundo es más realista o cauteloso, Chesterton sugiere lo opuesto: su cinismo es en realidad una forma de egoísmo, una contracción hacia adentro. El primero, aparentemente ingenuo, abre puertas que el segundo jamás descubrirá. La paradoja invita a preguntarse si nuestra desconfianza genuinamente protege nuestros intereses o simplemente nos empobrece.
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“Puedo creer lo imposible pero no lo improbable”
“No hay cosas sin interés. Tan sólo personas incapaces de interesarse”
“La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo.”
“En todo aquello que vale la pena de tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor o de tedio que ha de ser sobrevivido para que el placer pueda revivir y resistir.”
“Admiramos las cosas por motivos, pero las amamos sin motivos.”