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Significado
El valor del deseo material en la construcción civilizatoria
Duhamel propone una paradoja incómoda: la civilización requiere que los individuos primero deseen sus beneficios materiales. Sin ese anhelo genuino, los avances tecnológicos, las comodidades y las estructuras económicas permanecen como esqueletos vacíos. El escritor francés sugiere que la prosperidad material no surge espontáneamente de leyes o instituciones, sino de la motivación humana concreta. Los hombres deben querer mejorar sus condiciones de vida para que cualquier sistema de desarrollo tenga raíces.
Esta reflexión adquiere relevancia en contextos donde se intenta imponer modernidad desde arriba. Cuando una sociedad carece de aspiraciones propias hacia el bienestar material, proyectos bien intencionados fracasan. Duhamel escribía en una época de transición industrial, atestiguando cómo algunos pueblos abrazaban la modernización mientras otros la resistían. Su argumento trasciende el economicismo ingenuo: no defiende el materialismo por sí mismo, sino reconoce que los cambios estructurales dependen de transformaciones previas en la mentalidad colectiva.
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“Mi deseo es poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías”
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“Nunca he engañado a mi mujer. No es ningún mérito: la amo.”
“Las pirámides son el mejor ejemplo de que, en cualquier tiempo y lugar, los obreros tienden a trabajar menos.”