“La simpatía, pasión animal, es también una pasión egoísta. Pero no deja de ser nuestra mejor oportunidad para evadirnos del egoísmo.”

Georges Duhamel
Georges Duhamel

escritor francés

1884-1966

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Significado

La paradoja de la simpatía

Duhamel identifica una tensión fundamental en la naturaleza humana. La simpatía brota de impulsos primarios, animales, profundamente vinculados a nuestra supervivencia individual. Cuando sentimos compasión por otro, en cierto nivel nos movemos por intereses propios: la necesidad de pertenecer, de ser aceptados, de construir vínculos que nos protejan. Esta raíz egoísta resulta incómoda pero ineludible.

Sin embargo, el filósofo detecta algo singular en este mecanismo. Precisamente porque la simpatía nace del egoísmo, la paradoja se abre: el acto de conectar con el sufrimiento ajeno nos obliga a salir de nosotros mismos, aunque sea por razones interesadas. Cada vez que priorizamos la necesidad de otro, aunque sea movidos por impulsos primitivos, nos alejamos del egocentrismo puro. La simpatía animal se convierte así en puente imperfecto pero efectivo hacia formas menos narcisistas de existencia.

La implicación práctica resulta liberadora: no necesitamos esperar a la bondad desinteresada para actuar moralmente. Nuestra propia naturaleza egoísta contiene ya la semilla del altruismo.

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