“Así fue juzgado el Rey y Señor de la gloria por un tribunal humano cuando se manifestó en la carne: lejos de recibir un trato mejor del que sus ministros podrían esperar.”
Clérigo y ministro anglicano que se destacó como líder del metodismo; su predicación itinerante y apasionada en las colonias americanas impulsó el Primer Gran Despertar y lo convirtió en una de las primeras celebridades modernas.
1714 – 1770
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Significado
Paradoja del veredicto humano
George Whitefield señala la ironía de que, al tomar condición humana, Cristo fuera sometido a la evaluación y condena de jueces terrenales. La frase subraya cómo la encarnación implica exposición a las mismas fallas y prejuicios que afectan a cualquier acusado; la grandeza divina se muestra vulnerable frente a procesos humanos. Ese contraste entre majestad y marginación revela una inversión deliberada de expectativas: la autoridad verdadera no se protege con inmunidad legal ni con honores públicos.Consecuencias para la autoridad y la humildad
La observación tiene implicaciones prácticas y teológicas. Por un lado, cuestiona la pretensión de que respeto legal equivale a legitimidad moral; por otro, sugiere que quien ejerce liderazgo legítimo puede pasar por rechazo y sufrir junto a los vulnerables. Desde la predicación de Whitefield surge una llamada a la humildad: la gloria puede existir sin ser reconocida por tribunales humanos, y la fidelidad gana peso donde las instituciones fallan.Frases relacionadas
“Practica la humildad primero con el hombre y sólo después ante Dios. Quien desprecia al hombre, tampoco tiene respeto por Dios.”
“Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.”
“Los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de lágrimas.”
“El ojo ve bien a Dios solamente a través de las lágrimas.”
Más frases de George Whitefield
“Ven, pobre pecador perdido y arruinado; ven tal como eres a Cristo.”
“Somos inmortales hasta que se complete el trabajo en la tierra.”
“No, la religión de Jesús es una religión social.”
“Cuide su vida y el Señor se encargará de su muerte.”
“Pero no es digno del nombre de ministro del evangelio de la paz quien no esté dispuesto no solo a echar fuera el mal en su nombre, sino también a morir por la verdad del Señor Jesús.”