“Lejos de ver en el hombre la irrevocable e insuperable imagen de Dios, afirmo —más modestamente y, creo, con mayor reverencia hacia la Creación y sus infinitas posibilidades— que el eslabón perdido largamente buscado entre los animales y el verdadero ser humano somos nosotros mismos.”

Konrad Lorenz
Konrad Lorenz

Etólogo austriaco pionero en el estudio de la conducta animal, conocido por sus investigaciones en etología y galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1973; desarrolló su trabajo en el Instituto Max Planck.

1903 – 1989

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Significado

Humildad ante la continuidad de la vida

Lorenz rechaza la idea de una imagen humana de Dios como un sello definitivo. Plantea, con moderación y respeto por la creación, que aquello que muchos buscaban como un salto categórico entre bestias y humanos es en realidad una continuidad de la que formamos parte. Esa perspectiva convierte la grandeza humana en algo dinámico: logro evolutivo y posibilidad abierta, no estatuto intocable.

Consecuencias para la ética y la ciencia

Aceptar esa interpretación obliga a repensar la superioridad humana y la relación con otras especies: responsabilidad hacia la naturaleza y cautela en nuestras afirmaciones sobre la «humanidad completa». En la investigación y la filosofía trae humildad epistemológica y espacio para estudiar la plasticidad humana, cultural y biológica, sin remedos teleológicos que conviertan la evolución en un destino ya cumplido.

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