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Una verdad incómoda sobre el deseo humano
D'Annunzio plantea que bajo la máscara social de virtudes habita una realidad más cruda: el impulso hacia la gratificación personal sin límites. El poeta italiano, conocido por su estilo provocador y su rechazo a la moral convencional, sugiere que los ideales de altruismo y compasión son aspiraciones que conviven con fuerzas más viscerales. No se refiere a la maldad deliberada, sino al apetito genuino por la satisfacción que cada individuo guarda en silencio.
Esta perspectiva refleja el pensamiento del siglo XIX tardío, marcado por el cuestionamiento de valores victorianos. D'Annunzio formaba parte de ese movimiento que buscaba exponer las contradicciones entre lo que profesamos creer y lo que realmente deseamos. La cita desafía la hipocresía, aquella brecha entre la conducta pública y los anhelos privados.
Sus implicaciones son complejas. Por un lado, ofrece una crítica válida contra la falsa moralidad. Por otro, puede malinterpretarse como justificación para la falta de responsabilidad ética. La verdadera tensión reside en reconocer ambas fuerzas dentro de nosotros sin rendirse completamente a ninguna.
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“Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más”
“¿Dónde es más débil la naturaleza humana sino en una librería?”
“Beber sin tener sed y hacer el amor en cualquier época, señora, son las únicas cosas que nos distinguen de los otros animales”
“El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte.”
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