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Significado
Una paradoja sobre el valor del dolor
García Márquez plantea aquí una idea incómoda: el sufrimiento emocional que experimentamos por alguien revela algo sobre nuestro criterio de selección, no sobre nuestro corazón generoso. Quien realmente merece nuestras lágrimas posee la madurez y el respeto necesarios para evitar causarnos ese daño. La cita cuestiona nuestra tendencia a idealizar el dolor, como si llorar por alguien fuera prueba de amor profundo. En realidad, sugiere lo opuesto: invertir emociones intensas en quienes nos hieren es un acto de auto-sabotaje emocional.
La lógica del verdadero valor
Esto no significa insensibilidad ante la pérdida o la adversidad. Más bien, señala dónde deberíamos depositar nuestro tiempo y vulnerabilidad. Las personas dignas de nuestras lágrimas son aquellas que cuidan esa vulnerabilidad, que actúan con consideración porque comprenden lo que cuesta confiar en ellas. La paradoja funciona: si alguien es digno de ese nivel emocional, nunca abusará de él. Si nos hace llorar regularmente, simplemente no está a la altura de lo que le ofrecemos.
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“Amar duele. Es como entregarse a ser desollado y saber que en cualquier momento la otra persona podría irse llevándose tu piel.”
“Ouida amaba a Lord Lytton con un amor que convirtió la vida de él en un infierno.”
“La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.”
Más frases de Gabriel García Márquez
“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.”
“El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.”
“Hay que ser infiel, pero nunca desleal.”
“El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.”
“Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.”