“Amor, amor, amor: todos los condenados no pueden con él; oculta el egoísmo, la lujuria, el masoquismo y la fantasía bajo una mitología de posturas sentimentales, un cúmulo de miserias autoinducidas y alegrías, el cegamiento y el enmascaramiento de los rasgos esenciales en los gestos congelados de cortejo, en el beso, en las citas y en el deseo, en los elogios y en las peleas que vivifican su esterilidad.”