“¡La ambición! Inmortal óleo divino con que Dios purifica el barro humano.”

Francisco Villaespesa
Francisco Villaespesa

Escritor modernista español.

1877 – 1936

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Significado

La ambición como fuerza transformadora

Villaespesa presenta la ambición como un agente purificador, una sustancia divina capaz de elevar la naturaleza humana desde su estado más rudimentario. La metáfora del "barro" evoca nuestra fragilidad y limitaciones originales, mientras que el "óleo" sugiere un ungüento sagrado que refina y eleva. Para el poeta modernista español, la ambición no es un vicio o defecto moral, sino un impulso legítimo que nos permite trascender nuestra condición ordinaria y alcanzar dimensiones más nobles.

Esta visión diverge significativamente de las interpretaciones religiosas tradicionales que condenan la ambición como pecado. Villaespesa la reivindica como herramienta de superación personal, otorgándole un carácter casi divino. La cita refleja el contexto finisecular donde se cuestionaban valores establecidos y se buscaba redefinir virtudes y defectos según criterios más modernos y humanistas.

Las implicaciones son profundas: aceptar que el deseo de mejora y crecimiento forma parte de nuestra esencia espiritual. Sin embargo, esta visión requiere matización: toda ambición purificadora depende de su dirección moral y de sus consecuencias en la convivencia humana.

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