“Nada debe turbar la ecuanimidad del ánimo; hasta nuestra pasión, hasta nuestros arrebatos deben ser medidos y ponderados.”

Francisco Ayala
Francisco Ayala

narrador y crítico español

1906

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Significado

La disciplina emocional como fortaleza

Francisco Ayala plantea una paradoja fascinante: la verdadera serenidad no surge de eliminar las emociones, sino de dominarlas con inteligencia. Un ánimo ecuánime no es frío ni insensible; por el contrario, permite que los sentimientos fluyan sin arrastrar la razón. Incluso la pasión más intensa, cuando se canaliza con mesura, conserva su fuerza sin convertirse en destructiva. Este equilibrio requiere práctica y autoconocimiento constante.

Implicaciones prácticas

La propuesta del escritor español trasciende la mera contención emocional. Sugiere que la verdadera libertad radica en elegir cómo responder, no en suprimir lo que sentimos. Un arrebato medido puede ser genuino y efectivo; una pasión ponderada pierde su ingenuidad, pero gana dirección. En contextos de conflicto, decisiones difíciles o momentos de crisis, esta capacidad de mantener la brújula mental mientras las emociones se agitan resulta invaluable. La ecuanimidad, entonces, no es apatía, sino maestría sobre uno mismo.

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