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Significado
La diferencia entre castigar y educar
Canetti rechaza aquellos juicios que funcionan como veredictos finales, cerrados y punitivos. Una sentencia que solo aplasta perpetúa el daño sin abrir posibilidades. Destruye la dignidad de quien juzga y la de quien recibe el juicio, dejando únicamente ruinas. El autor identifica un tipo de condena común: aquella que busca satisfacer la necesidad de poder o castigo, pero nunca genuinamente resuelve nada ni permite el crecimiento.
La transformación, en cambio, implica crítica con propósito. Un juicio valioso reconoce el error, señala lo problemático, pero mantiene viva la posibilidad del cambio. No cierra la puerta a la persona juzgada; la confronta con su responsabilidad esperando una respuesta mejor. Esto requiere más coraje que simplemente condenar.
La cita cuestiona una tendencia profunda: usar el juicio moral como arma de control. Sugiere que juzgar debería servir para algo más que infligir dolor. Cuando evitamos esta trampa, el juicio se convierte en algo reparador: exige rendición de cuentas real, pero con fe en la capacidad humana de enmienda.
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“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”
“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”
“Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.”
Más frases de Elías Canetti
“Amor: una serpiente con dos cabezas que se vigilan sin cesar.”
“Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta.”
“Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.”
“La muerte aceptada con resignación no es ningún honor.”
“La ambición es la muerte del pensamiento.”