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Significado
El poder multiplicador del miedo
Daniel Defoe señala una paradoja psicológica fundamental: la anticipación del riesgo genera más sufrimiento que la experiencia real del mismo. Cuando imaginamos un peligro, nuestro cerebro lo amplifica, lo distorsiona, lo puebla de escenarios catastróficos que probablemente nunca ocurran. Ese proceso mental interno multiplica por diez mil el impacto emocional, mientras que el peligro concreto, cuando finalmente llega, suele ser manejable precisamente porque es real y específico.
Esta observación tiene raíces en la experiencia de Defoe como sobreviviente de plagas y naufragios. Notó que los marineros que anticipaban tormentas con angustia extrema a menudo se desmoronaban antes de que llegara la tormenta. En cambio, quienes enfrentaban la adversidad en el momento presente encontraban recursos inesperados. El miedo abstracto, sin límites, consume más energía que la acción concreta ante un problema definido.
La implicación es provocadora: gran parte de nuestro sufrimiento es autoinfligido, producto de historias que contamos sobre futuros inciertos. Reducir ese diálogo interno catastrofista no elimina los riesgos reales, pero recupera la energía que gastamos en rumiación estéril, permitiéndonos responder con mayor claridad cuando la adversidad realmente toca la puerta.
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“Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud”
“Los hombres tienden a centrar su mente en una sola cosa cada vez. Prueba a preguntarle algo a un hombre mientras está leyendo el periódico. Verás como no te hace el menor caso”
“Quizá todos tienen miedo de los demás en este condenado mundo.”
“El poder no corrompe. El miedo corrompe, tal vez el miedo a perder el poder.”
Más frases de Daniel Defoe
“Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.”
“Cuando más grande es vuestra gloria, más cerca estáis de vuestra declinación.”
“Aprendí a considerar más el aspecto brillante de mi situación que lo que me faltaba, y este recurso, a veces, me proporcionó tan inefable consuelo, que apenas puedo expresarlo.”
“Todas las cosas buenas de este mundo no son buenas más que por el uso que hacemos de ellas; y que las disfrutamos tanto cuando nos sirven como cuando las juntamos para dárselas a otros, pero no más.”
“Allí donde Dios erige una iglesia, el demonio siempre levanta una capilla; y si vas a ver, encontrarás que en la segunda hay más fieles.”