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Significado
Un retrato de la complejidad humana
Chavela Vargas, la legendaria cantante costarricense, captura aquí una paradoja fascinante sobre lo que hace memorable a una persona. Sugiere que las mujeres portadoras de una historia vivida, con experiencias acumuladas y cicatrices visibles, poseen una profundidad que las distingue. Simultáneamente, los hombres orientados hacia adelante, impulsados por ambiciones y proyectos por realizarse, generan una energía magnética. La frase valora tanto la madurez reflexiva como la vitalidad prospectiva.
Contexto y complejidad
Dicha desde la perspectiva de una artista que desafió convenciones sociales durante décadas, esta observación refleja su propia existencia: una mujer que nunca ocultó su pasado amoroso ni sus transgresiones, mientras se mantuvo creativa hasta sus últimos días. No idealiza la inocencia ni la pureza, sino que elogia la autenticidad ganada a través de la experiencia.
Una lectura contemporánea
La provocación persiste hoy. Cuestiona por qué sociedades enteras invierten en borrar el pasado femenino mientras celebran las aspiraciones masculinas. Vargas señala que el interés genuino surge donde hay densidad: donde alguien ha aprendido, fallado, resistido.
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“Un capricho se diferencia de una gran pasión en que el capricho dura toda la vida.”
“Que es amor dulce materia para no sentir las horas que por los amantes vuelan.”
“El verbo amar es difícil de conjugar: su pasado no es perfecto, su presente es sólo indicativo y su futuro siempre es condicional.”
“Es una ley inexorable en la vida de los sexos, la acción anafrodisíaca de la costumbre.”
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