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Significado
La desigualdad como divisoria fundamental
Chamfort, observador agudo de la Francia del siglo XVIII, captura con pocas palabras la estructura más básica de toda sociedad desigual. La metáfora del apetito y la comida trasciende lo literal: describe dos realidades humanas opuestas. Una clase posee abundancia que supera sus necesidades reales, mientras que la otra carece de lo elemental. Esta división no resulta de capacidades o méritos, sino de un acceso desigual a recursos materiales. La brutalidad de esta verdad radica en su simplicidad: mientras unos padecen escasez, otros sufren la saciedad.
Vigencia del contraste
El pensamiento de Chamfort sigue resonando porque la desigualdad económica persiste casi intacta. Los ricos no solo poseen más, sino que su exceso se vuelve invisible para ellos; los pobres, en cambio, experimentan la carencia de manera visceral y cotidiana. La cita demoledor la ilusión de una clase media ecuánime que equilibraría la balanza social. En realidad, la polarización entre la abundancia y la necesidad define nuestras sociedades contemporáneas tanto como lo hacía en el Antiguo Régimen francés.
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“La sociedad sería una cosa hermosa si se interesaran los unos por los otros.”
“El día peor empleado es aquél en que no se ha reído”
“El amor, tal como se practica hoy en la sociedad, no es más que un intercambio de dos fantasías y el contacto de dos epidermis.”
“Las pasiones hacen vivir al hombre, la sabiduría sólo le hace durar.”
“La mujer es como la sombra: si la huyes, sigue; si la sigues huye.”