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Significado
El peligro de la devoción absoluta al servicio público
Benjamin Franklin señala una paradoja incómoda: quien se entrega completamente a la administración pública comete un error fundamental. La frase sugiere que la consagración total genera distorsión en el juicio y pérdida de perspectiva. Cuando alguien vive únicamente para gobernar o legislar, tiende a confundir sus propios intereses con el bien común, a justificar decisiones cuestionables bajo la premisa del "deber estatal" y a perder la brújula moral que debería guiar cualquier cargo público.
Implicaciones prácticas
Este razonamiento tiene vigencia inmediata. Los políticos que se definen exclusivamente por su función tienden a perpetuarse en el poder, a construir estructuras de lealtad personal y a priorizar la continuidad institucional por encima de resultados reales. Franklin, hombre de negocios y diplomático, entendía que quien mantiene vínculos con otros ámbitos, intereses y comunidades posee un ancla de cordura. La diversidad de experiencias actúa como corrector de rumbo, impidiendo que la ambición política se enceguezca.
La advertencia sigue siendo válida: el líder público debe tener raíces fuera del aparato estatal.
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“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”
“Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo”
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“Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches”
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