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Significado
El fraude intelectual y sus víctimas
Feijoó advierte sobre un problema que trasciende el ámbito moral. Así como existen hipócritas en la virtud (personas que fingen bondad), también los hay en la ciencia: individuos que simulan poseer conocimiento sin tenerlo. La población, incapaz de discernir entre el verdadero saber y la impostura, cae en ambas trampas con igual facilidad. El engaño intelectual daña tanto como el moral porque compromete la calidad del pensamiento colectivo.
Contexto y relevancia
El jesuita español escribía en el siglo XVIII, época donde la autoridad del saber se ejercía sin mecanismos públicos de verificación. Los "indoctos" que ostentaban el título de sabios podían influir en decisiones importantes sin ser cuestionados. Su crítica apunta a la responsabilidad de quien comunica conocimiento: la falta de rigor no es un defecto académico aislado, sino una corrupción que afecta al conjunto de la sociedad.
Vigencia contemporánea
Hoy, con internet y la proliferación de expertos autoproclamados, la observación cobra nueva fuerza. Las redes amplifican voces sin credenciales reales. Feijoó sugiere que la solución no es pasiva: requiere que el público desarrolle capacidad crítica para distinguir entre genuina competencia e imitación.
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