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Significado
La verdad del conocimiento y la responsabilidad de quien aprende
Cervantes propone aquí una distinción crucial: la ciencia, por su naturaleza, busca la verdad y no puede traicionar esa búsqueda. El problema surge cuando alguien la estudia sin la capacidad, la honestidad o el rigor necesarios para comprenderla. El engaño entonces no proviene del saber mismo, sino de la interpretación errónea, la aplicación malintencionada o la ignorancia disfrazada de expertise. Un médico que tergiversa un diagnóstico no culpa a la medicina, sino que revela su propia incapacidad o deshonestidad.
Esta idea desplaza la responsabilidad del error hacia quien accede al conocimiento. No podemos echar la culpa a la ciencia cuando falseamos sus conclusiones. Esta visión tiene implicaciones profundas en contextos modernos: ante la desinformación, no se trata de que la información sea intrínsecamente falsa, sino de que quien la transmite carece de comprensión o actúa deliberadamente con mala fe. La solución, entonces, radica en fortalecer nuestra capacidad de aprendizaje y en exigir honestidad intelectual a quienes se presentan como conocedores.
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“La ignorancia humana no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.”
“Ciencia es el arte de crear ilusiones convenientes, que el necio acepta o disputa, pero de cuyo ingenio goza el estudioso, sin cegarse ante el hecho de que tales ilusiones son otros tantos velos para ocultar las profundas tinieblas de lo insondable.”
“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”
“El gran libro de la naturaleza está escrito en símbolos matemáticos”
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